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Cristianismo · Imitación de Cristo

Libro III, 3 · Que las palabras de Dios se han de oír con humildad

Quod verba Dei sunt audienda cum humilitate

1

Audi, fili mi, verba mea. Verba mea suavissima sunt, Philosophorum et Sapientum hujus mundi scientiam excedentia. Verba mea spiritus et vita sunt, nec humano sensu pensanda; non sunt ad vanam complacentiam trahenda, sed in silentio audienda, et cum omni humilitate, atque affectu magno suscipienda. Et dixi: Beatus quem tu erudieris, Domine, et de lege tua docueris eum, ut mitiges ei a diebus malis et non desoletur in terra.

Oye, hijo mío, mis palabras, palabras suavísimas, que exceden toda la ciencia de los filósofos y de los sabios de este mundo. «Mis palabras son espíritu y vida», y no se han de pesar con el sentido humano. No se han de traer a vana complacencia, sino oírse en silencio y recibirse con toda humildad y gran afecto. Y dije: «Bienaventurado aquel a quien tú instruyes, Señor, y le enseñas tu ley, para darle descanso en los días malos», y no quede desolado en la tierra.✦

2

Ego, inquit Dominus, docui Prophetas ab initio, et usque nunc non cesso omnibus loqui. Sed multi ad vocem meam surdi sunt, et muti et duri. Plures mundum libentius audiunt quam Deum, facilius sequuntur carnis suæ appetitum, quam Dei beneplacitum. Promittit temporalia, et parva mundus, et servitur ei aviditate magna. Ego promitto summa, et æterna, et torpescunt mortalium corda. Quis tanta cura in omnibus mihi servit et obedit, sicut mundo et dominis ejus servitur? Erubesce, Sidon, ait mare. Et si causam quæris audi, quare. Pro modica præbenda longa via curritur, pro vita æterna vix a multis pes a terra semel movetur et levatur. Vile prætium quæritur, pro uno numismate interdum turpiter litigatur, pro vana re et parva promissione die noctuque fatigari non timetur.

Yo —dice el Señor— enseñé a los profetas desde el principio, y hasta ahora no ceso de hablar a todos. Pero muchos son sordos a mi voz, y mudos, y duros. Los más oyen de mejor gana al mundo que a Dios; siguen con más facilidad el apetito de su carne que el beneplácito de Dios. El mundo promete cosas temporales y pequeñas, y se le sirve con gran avidez; yo prometo cosas altísimas y eternas, y se entorpecen los corazones de los mortales. ¿Quién me sirve y obedece en todo con tanto cuidado como se sirve al mundo y a sus señores? «Avergüénzate, Sidón», dice el mar. Y si buscas la causa, oye por qué: por una pequeña prebenda se corre un largo camino; por la vida eterna, muchos apenas levantan una vez el pie del suelo. Se busca un precio vil; por una sola moneda a veces se pleitea vergonzosamente; por una cosa vana y una pequeña promesa no se teme fatigarse día y noche.✦

3

Sed, proh dolor, pro bono incommutabili, pro prætio inæstimabili, pro summo honore et gloria interminabili vel ad modicum fatigari pigritatur. Erubesce ergo, serve piger et querulose, quod illi paratiores inveniuntur ad perditionem, quam te ad vitam; gaudent illi amplius ad vanitatem, quam tu ad veritatem. Equidem a spe sua nonnunquam frustrantur, sed promissio mea neminem fallit, nec confitentem mihi dimittit inanem. Quod promisi dabo, quod dixi implebo, si tamen usque ad finem fidelis in dilectione mea quis permanserit. Ego remunerator sum omnium bonorum, et fortis probator omnium devotorum.

Pero, ¡oh dolor!, por el bien inmutable, por el premio inestimable, por la suprema honra y la gloria sin fin, da pereza fatigarse siquiera un poco. Avergüénzate, pues, siervo perezoso y quejumbroso, de que aquellos se hallen más dispuestos para la perdición que tú para la vida. Se alegran ellos más por la vanidad que tú por la verdad. Y, sin embargo, a veces quedan defraudados en su esperanza; pero mi promesa a nadie engaña, ni despide vacío al que confía en mí. Lo que he prometido lo daré; lo que he dicho lo cumpliré, con tal que alguno permanezca fiel en mi amor hasta el fin. Yo soy el remunerador de todos los buenos y el fuerte examinador de todos los devotos.

4

Scribe verba mea in corde tuo, et pertracta diligenter: erunt enim in tempore tentationis valde necessaria. Quod non intelligis, cum legis, cognosces in die visitationis. Dupliciter soleo electos meos visitare, tentatione scilicet et consolatione: et duas lectiones eis quotidie lego, unam increpando eorum vitia, alteram exhortando ad virtutum incrementa. Qui habet verba mea et spernit ea, habet qui judicet eum in novissimo die.

Escribe mis palabras en tu corazón y medítalas con diligencia, porque te serán muy necesarias en el tiempo de la tentación. Lo que no entiendes cuando lees, lo conocerás en el día de la visita. De dos maneras suelo visitar a mis escogidos, a saber, con la tentación y con la consolación. Y dos lecciones les leo cada día: una reprendiendo sus vicios, otra exhortándolos al crecimiento de las virtudes. «El que tiene mis palabras y las desprecia, tiene quien lo juzgue en el último día».✦

5

Oratio ad implorandum devotionis gratiam. Domine Deus meus, tu es omnia bona mea. Et quis ego sum, ut audeam ad te loqui? Ego sum pauperrimus servulus tuus, et abjectus vermiculus tuus, multo pauperior et contemptibilior, quam scio et dicere audeo. Memento tamen, Domine, quia nihil sum, nihil valeo, nihilque habeo. Tu solus bonus justus et sanctus; tu omnia potes, omnia præstas, omnia imples, solum peccatorem inanem relinquens. Reminiscere miserationum tuarum, Domine, et imple gratia tua cor meum, qui non vis vacua esse opera tua.

Oración para implorar la gracia de la devoción. Señor Dios mío, tú eres todo mi bien. ¿Y quién soy yo para atreverme a hablarte? Yo soy tu pobrísimo siervecillo y un gusanillo desechado, mucho más pobre y despreciable de lo que sé y me atrevo a decir. Acuérdate, sin embargo, Señor, de que nada soy, nada valgo y nada tengo. Tú solo eres bueno, justo y santo; tú todo lo puedes, todo lo das, todo lo llenas; solo al pecador dejas vacío. Acuérdate de tus misericordias, Señor, y llena mi corazón de tu gracia, tú que no quieres que tus obras queden vacías.✦

6

Quomodo possum me tolerare in hac misera vita, nisi me confortaveris misericordia tua et gratia tua. Noli avertere faciem tuam a me, noli visitationem tuam prolongare, noli consolationem tuam abstrahere, ne fiat anima mea sicut terra sine aqua tibi. Doce me, Domine, facere voluntatem tuam. Doce me coram te digne et humiliter conversari, quia sapientia mea tu es, qui in veritate me cognoscis, et cognovisti antequam fieret mundus, et antequam natus essem in mundo.

¿Cómo podré soportarme en esta miserable vida, si no me confortas con tu misericordia y tu gracia? No apartes de mí tu rostro, no dilates tu visita, no retires tu consuelo, para que no sea mi alma ante ti como tierra sin agua. Enséñame, Señor, a hacer tu voluntad. Enséñame a vivir delante de ti digna y humildemente, porque tú eres mi sabiduría, que me conoces en verdad y me conociste antes que el mundo fuese hecho y antes que yo naciera en el mundo.✦

Fuente del texto original: Texto latino: The Latin Library (thelatinlibrary.com), marcado como dominio público; se han corregido sus erratas evidentes, y donde a esta edición le faltan palabras se traduce lo que dice.