Isaías 29
יְשַׁעְיָהוּ כ״ט
ה֚וֹי אֲרִיאֵ֣ל אֲרִיאֵ֔ל קִרְיַ֖ת חָנָ֣ה דָוִ֑ד סְפ֥וּ שָׁנָ֛ה עַל־שָׁנָ֖ה חַגִּ֥ים יִנְקֹֽפוּ׃
¡Ay de Ariel, Ariel, ciudad donde acampó David! Añadan año sobre año, que las fiestas sigan su curso.✦
Ariel: nombre simbólico de Jerusalén; su sentido, quizá «hogar de Dios» u «hogar del altar», es discutido.
וַהֲצִיק֖וֹתִי לַֽאֲרִיאֵ֑ל וְהָיְתָ֤ה תַֽאֲנִיָּה֙ וַֽאֲנִיָּ֔ה וְהָ֥יְתָה לִּ֖י כַּאֲרִיאֵֽל׃
Pero angustiaré a Ariel, y habrá lamento y gemido, y será para mí como un Ariel.
וְחָנִ֥יתִי כַדּ֖וּר עָלָ֑יִךְ וְצַרְתִּ֤י עָלַ֨יִךְ֙ מֻצָּ֔ב וַהֲקִֽימֹתִ֥י עָלַ֖יִךְ מְצֻרֹֽת׃
Acamparé como un círculo contra ti, te sitiaré con puestos de guardia y levantaré contra ti torres de asedio.
וְשָׁפַלְתְּ֙ מֵאֶ֣רֶץ תְּדַבֵּ֔רִי וּמֵֽעָפָ֖ר תִּשַּׁ֣ח אִמְרָתֵ֑ךְ וְֽ֠הָיָה כְּא֤וֹב מֵאֶ֨רֶץ֙ קוֹלֵ֔ךְ וּמֵעָפָ֖ר אִמְרָתֵ֥ךְ תְּצַפְצֵֽף׃
Y humillada hablarás desde la tierra, y desde el polvo se apagará tu palabra; tu voz saldrá de la tierra como la de un espíritu, y desde el polvo susurrará tu palabra.✦
Espíritu: heb. ov, espíritu de un muerto invocado por un nigromante.
וְהָיָ֛ה כְּאָבָ֥ק דַּ֖ק הֲמ֣וֹן זָרָ֑יִךְ וּכְמֹ֤ץ עֹבֵר֙ הֲמ֣וֹן עָֽרִיצִ֔ים וְהָיָ֖ה לְפֶ֥תַע פִּתְאֹֽם׃
Y la multitud de tus enemigos será como polvo fino, y la multitud de los violentos como paja que pasa; y sucederá en un instante, de repente.
מֵעִ֨ם יְהוָ֤ה צְבָאוֹת֙ תִּפָּקֵ֔ד בְּרַ֥עַם וּבְרַ֖עַשׁ וְק֣וֹל גָּד֑וֹל סוּפָה֙ וּסְעָרָ֔ה וְלַ֖הַב אֵ֥שׁ אוֹכֵלָֽה׃
Del Eterno de los Ejércitos vendrá la visitación con trueno, con terremoto y gran estruendo, con torbellino y tempestad, y llama de fuego devorador.
וְהָיָ֗ה כַּֽחֲלוֹם֙ חֲז֣וֹן לַ֔יְלָה הֲמוֹן֙ כָּל־הַגּוֹיִ֔ם הַצֹּבְאִ֖ים עַל־אֲרִיאֵ֑ל וְכָל־צֹבֶ֨יהָ֙ וּמְצֹ֣דָתָ֔הּ וְהַמְּצִיקִ֖ים לָֽהּ׃
Y la multitud de todas las naciones que combaten contra Ariel, todos los que la atacan, a su fortaleza y los que la acosan, será como un sueño, como una visión nocturna.
וְהָיָ֡ה כַּאֲשֶׁר֩ יַחֲלֹ֨ם הָרָעֵ֜ב וְהִנֵּ֣ה אוֹכֵ֗ל וְהֵקִיץ֮ וְרֵיקָ֣ה נַפְשׁוֹ֒ וְכַאֲשֶׁ֨ר יַחֲלֹ֤ם הַצָּמֵא֙ וְהִנֵּ֣ה שֹׁתֶ֔ה וְהֵקִיץ֙ וְהִנֵּ֣ה עָיֵ֔ף וְנַפְשׁ֖וֹ שׁוֹקֵקָ֑ה כֵּ֣ן יִֽהְיֶ֗ה הֲמוֹן֙ כָּל־הַגּוֹיִ֔ם הַצֹּבְאִ֖ים עַל־הַ֥ר צִיּֽוֹן׃ ס
Será como cuando el hambriento sueña, y he aquí que come, y despierta con el alma vacía; o como cuando el sediento sueña, y he aquí que bebe, y despierta, y he aquí que está cansado y su alma sedienta: así será la multitud de todas las naciones que combaten contra el monte Sion.
הִתְמַהְמְה֣וּ וּתְמָ֔הוּ הִשְׁתַּֽעַשְׁע֖וּ וָשֹׁ֑עוּ שָֽׁכְר֣וּ וְלֹא־יַ֔יִן נָע֖וּ וְלֹ֥א שֵׁכָֽר׃
Deténganse y asómbrense, cieguen y queden ciegos; están ebrios, pero no de vino; tambalean, pero no por licor.
כִּֽי־נָסַ֨ךְ עֲלֵיכֶ֤ם יְהוָה֙ ר֣וּחַ תַּרְדֵּמָ֔ה וַיְעַצֵּ֖ם אֶת־עֵֽינֵיכֶ֑ם אֶת־הַנְּבִיאִ֛ים וְאֶת־רָאשֵׁיכֶ֥ם הַחֹזִ֖ים כִּסָּֽה׃
Porque el Eterno ha derramado sobre ustedes un espíritu de sopor, y cerró sus ojos, los profetas, y cubrió sus cabezas, los videntes.
וַתְּהִ֨י לָכֶ֜ם חָז֣וּת הַכֹּ֗ל כְּדִבְרֵי֮ הַסֵּ֣פֶר הֶֽחָתוּם֒ אֲשֶֽׁר־יִתְּנ֣וּ אֹת֗וֹ אֶל־יוֹדֵ֥עַ הספר [קרי: סֵ֛פֶר] לֵאמֹ֖ר קְרָ֣א נָא־זֶ֑ה וְאָמַר֙ לֹ֣א אוּכַ֔ל כִּ֥י חָת֖וּם הֽוּא׃
Y toda visión será para ustedes como las palabras de un libro sellado, que se da a quien sabe leer, diciendo: «Lee esto, por favor», y dice: «No puedo, porque está sellado».✦
[קרי: סֵפֶר] El ketiv es hasséfer («el libro»); se traduce el qeré séfer. Libro: heb. séfer, rollo escrito.
וְנִתַּ֣ן הַסֵּ֗פֶר עַל֩ אֲשֶׁ֨ר לֹֽא־יָדַ֥ע סֵ֛פֶר לֵאמֹ֖ר קְרָ֣א נָא־זֶ֑ה וְאָמַ֕ר לֹ֥א יָדַ֖עְתִּי סֵֽפֶר׃ ס
Y se da el libro a quien no sabe leer, diciendo: «Lee esto, por favor», y dice: «No sé leer».
וַיֹּ֣אמֶר אֲדֹנָ֗י יַ֚עַן כִּ֤י נִגַּשׁ֙ הָעָ֣ם הַזֶּ֔ה בְּפִ֤יו וּבִשְׂפָתָיו֙ כִּבְּד֔וּנִי וְלִבּ֖וֹ רִחַ֣ק מִמֶּ֑נִּי וַתְּהִ֤י יִרְאָתָם֙ אֹתִ֔י מִצְוַ֥ת אֲנָשִׁ֖ים מְלֻמָּדָֽה׃
Y dijo el Señor: «Por cuanto este pueblo se acerca con su boca y me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí, y su temor hacia mí es un mandamiento de hombres aprendido,
לָכֵ֗ן הִנְנִ֥י יוֹסִ֛ף לְהַפְלִ֥יא אֶת־הָֽעָם־הַזֶּ֖ה הַפְלֵ֣א וָפֶ֑לֶא וְאָֽבְדָה֙ חָכְמַ֣ת חֲכָמָ֔יו וּבִינַ֥ת נְבֹנָ֖יו תִּסְתַּתָּֽר׃ ס
por eso he aquí que volveré a hacer maravillas con este pueblo, maravilla tras maravilla; y perecerá la sabiduría de sus sabios y se ocultará la inteligencia de sus entendidos».
ה֛וֹי הַמַּעֲמִיקִ֥ים מֵֽיהוָ֖ה לַסְתִּ֣ר עֵצָ֑ה וְהָיָ֤ה בְמַחְשָׁךְ֙ מַֽעֲשֵׂיהֶ֔ם וַיֹּ֣אמְר֔וּ מִ֥י רֹאֵ֖נוּ וּמִ֥י יוֹדְעֵֽנוּ׃
¡Ay de los que se esconden profundamente del Eterno para ocultar su plan! Sus obras están en la oscuridad, y dicen: «¿Quién nos ve? ¿Quién nos conoce?».
הַ֨פְכְּכֶ֔ם אִם־כְּחֹ֥מֶר הַיֹּצֵ֖ר יֵֽחָשֵׁ֑ב כִּֽי־יֹאמַ֨ר מַעֲשֶׂ֤ה לְעֹשֵׂ֨הוּ֙ לֹ֣א עָשָׂ֔נִי וְיֵ֛צֶר אָמַ֥ר לְיוֹצְר֖וֹ לֹ֥א הֵבִֽין׃
¡Qué perversidad la suya! ¿Acaso el alfarero se considera como el barro? ¿Dirá la obra de su hacedor: «No me hizo»? ¿O dirá la vasija de su alfarero: «No entiende»?
הֲלוֹא־עוֹד֙ מְעַ֣ט מִזְעָ֔ר וְשָׁ֥ב לְבָנ֖וֹן לַכַּרְמֶ֑ל וְהַכַּרְמֶ֖ל לַיַּ֥עַר יֵחָשֵֽׁב׃
¿No será dentro de muy poco tiempo que el Líbano se convertirá en huerto, y el huerto será tenido por bosque?
וְשָׁמְע֧וּ בַיּוֹם־הַה֛וּא הַחֵרְשִׁ֖ים דִּבְרֵי־סֵ֑פֶר וּמֵאֹ֣פֶל וּמֵחֹ֔שֶׁךְ עֵינֵ֥י עִוְרִ֖ים תִּרְאֶֽינָה׃
En aquel día los sordos oirán las palabras del libro, y los ojos de los ciegos verán, libres de la oscuridad y de las tinieblas.
וְיָסְפ֧וּ עֲנָוִ֛ים בַּֽיהוָ֖ה שִׂמְחָ֑ה וְאֶבְיוֹנֵ֣י אָדָ֔ם בִּקְד֥וֹשׁ יִשְׂרָאֵ֖ל יָגִֽילוּ׃
Y los humildes aumentarán su alegría en el Eterno, y los pobres de entre los hombres se regocijarán en el Santo de Israel.
כִּֽי־אָפֵ֥ס עָרִ֖יץ וְכָ֣לָה לֵ֑ץ וְנִכְרְת֖וּ כָּל־שֹׁ֥קְדֵי אָֽוֶן׃
Porque el violento habrá desaparecido y el burlón habrá terminado, y serán exterminados todos los que velan para hacer el mal,
מַחֲטִיאֵ֤י אָדָם֙ בְּדָבָ֔ר וְלַמּוֹכִ֥יחַ בַּשַּׁ֖עַר יְקֹשׁ֑וּן וַיַּטּ֥וּ בַתֹּ֖הוּ צַדִּֽיק׃ ס
los que hacen pecar a otros con una palabra, ponen trampa al que arbitra en la puerta y hacen caer al justo con vaciedad.
לָכֵ֗ן כֹּֽה־אָמַ֤ר יְהוָה֙ אֶל־בֵּ֣ית יַֽעֲקֹ֔ב אֲשֶׁ֥ר פָּדָ֖ה אֶת־אַבְרָהָ֑ם לֹֽא־עַתָּ֤ה יֵבוֹשׁ֙ יַֽעֲקֹ֔ב וְלֹ֥א עַתָּ֖ה פָּנָ֥יו יֶחֱוָֽרוּ׃
Por eso así dijo el Eterno a la casa de Jacob, él que redimió a Abraham: «Ya no se avergonzará Jacob, ni su rostro palidecerá más.
כִּ֣י בִ֠רְאֹתוֹ יְלָדָ֞יו מַעֲשֵׂ֥ה יָדַ֛י בְּקִרְבּ֖וֹ יַקְדִּ֣ישֽׁוּ שְׁמִ֑י וְהִקְדִּ֨ישׁוּ֙ אֶת־קְד֣וֹשׁ יַֽעֲקֹ֔ב וְאֶת־אֱלֹהֵ֥י יִשְׂרָאֵ֖ל יַעֲרִֽיצוּ׃
Porque cuando vea a sus hijos, obra de mis manos, en medio de él, santificarán mi nombre; santificarán al Santo de Jacob y temerán al Dios de Israel.
וְיָדְע֥וּ תֹֽעֵי־ר֖וּחַ בִּינָ֑ה וְרוֹגְנִ֖ים יִלְמְדוּ־לֶֽקַח׃
Y los extraviados de espíritu llegarán a entender, y los murmuradores aprenderán doctrina».
Fuente del texto original: Texto hebreo: Westminster Leningrad Codex (dominio público), vía Open Scriptures Hebrew Bible (morphhb).