Libro IV, 8 · De la oblación de Cristo en la cruz y de la propia resignación
De oblatione Christi in Cruce, et propria resignatione.
Sicut ego me ipsum expansis in cruce manibus et nudo corpore pro peccatis tuis Deo Patri sponte obtuli, ita ut nihil in me remaneret, quin totum in sacrificium divinæ placationis transierit: ita debes et tu temetipsum mihi voluntarie in oblationem puram et sanctam quotidie in Missa cum omnibus viribus et affectionibus tuis, quanto intimius vales, offerre. Quid magis a te requiro, quam ut te studeas mihi ex intimo resignare? Quidquid præter teipsum das, nihil curo; quia non quæro datum tuum, sed te.
Así como yo me ofrecí a mí mismo voluntariamente a Dios Padre por tus pecados, con las manos extendidas en la cruz y el cuerpo desnudo, de modo que nada quedó en mí que no pasara todo entero en sacrificio para aplacar a Dios, así también debes tú ofrecerte a mí voluntariamente cada día en la misa, como oblación pura y santa, con todas tus fuerzas y afectos, lo más íntimamente que puedas. ¿Qué otra cosa te pido sino que procures entregarte a mí desde lo más íntimo? Nada me importa cuanto me des fuera de ti mismo, porque no busco tu dádiva, sino a ti.✦
2 Co 12,14 («no busco lo que es de ustedes, sino a ustedes»).
Sicut non sufficeret tibi omnibus habitis præter me, ita nec mihi placere poterit quidquid dederis te non oblata. Offer te mihi, et da te totum pro Deo et erit accepta oblatio. Ecce ego me totum obtuli Patri pro te, dedi etiam totum corpus meum, et sanguinem in cibum, ut totus tuus essem, et tu meus permaneres. Si autem in teipso steteris, nec sponte te ad voluntatem meam obtuleris, non est plena oblatio, nec integra erit inter nos unio. Ideo omnia opera tua spontanea præcedere debet tui ipsius in manus Dei oblatio, si libertatem consequi vis et gratiam. Ideo tam pauci illuminati, et liberi intus efficiuntur, quia se ipsos ex toto abnegare nesciunt. Est firma sententia mea: Nisi quis renunciaverit omnibus quæ possidet, non potest esse meus discipulus. Tu ergo si optas meus esse discipulus, offer teipsum mihi cum omnibus affectibus tuis.
Así como a ti no te bastaría tenerlo todo fuera de mí, así tampoco a mí podrá agradarme cuanto me des si no te ofreces a ti mismo. Ofrécete a mí y date todo entero por Dios, y tu oblación será aceptada. Mira: yo me ofrecí todo entero al Padre por ti, y te di también todo mi cuerpo y mi sangre como alimento, para ser todo tuyo y para que tú permanecieras mío. Pero si te quedas en ti mismo y no te ofreces voluntariamente a mi voluntad, la oblación no es plena, ni será entera la unión entre nosotros. Por eso, a todas tus obras debe preceder la ofrenda voluntaria de ti mismo en las manos de Dios, si quieres alcanzar la libertad y la gracia. Por eso son tan pocos los que llegan a ser iluminados y libres interiormente: porque no saben negarse del todo a sí mismos. Firme es mi sentencia: «El que no renuncia a todo lo que posee no puede ser mi discípulo». Tú, pues, si deseas ser mi discípulo, ofrécete a mí con todos tus afectos.✦
Lc 14,33.
Fuente del texto original: Texto latino: The Latin Library (thelatinlibrary.com), marcado como dominio público; se han corregido sus erratas evidentes, y donde a esta edición le faltan palabras se traduce lo que dice.