Libro I, 14 · De cómo se ha de evitar el juicio temerario
De temerario judicio vitando
Ad te ipsum oculos reflecte et aliorum facta caveas judicare. In judicando alios homo frustra laborat, sæpius errat, et leviter peccat. Se ipsum vero judicando et discutiendo semper fructuose laborat. Sicut nobis res cordi est, sic de ea frequenter judicamus. Nam verum judicium propter privatum amorem faciliter perdimus. Si Deus semper esset pura intentio desiderii nostri, non tam faciliter turbaremur pro resistentia sensus nostri.
Vuelve los ojos sobre ti mismo y guárdate de juzgar las obras de los demás. Al juzgar a otros, el hombre trabaja en vano, yerra muchas veces y peca fácilmente; pero juzgándose y examinándose a sí mismo, trabaja siempre con fruto. Según nos llega una cosa al corazón, así solemos juzgar de ella; porque fácilmente perdemos el verdadero juicio a causa del amor propio. Si Dios fuera siempre el puro fin de nuestro deseo, no nos turbaríamos tan fácilmente cuando se resiste a nuestro parecer.
Sed semper aliquid ab intra latet, vel etiam ab extra concurrit, quod nos etiam pariter trahit. Multi occulte se ipsos quærunt in rebus, quas agunt, et nesciunt. Videntur etiam in bona pace stare, quum res pro eorum velle fiunt. Propter diversitatem sensuum, et opinionum satis frequenter oriuntur dissensiones inter amicos et cives, inter religiosos et devotos.
Pero muchas veces hay algo escondido dentro, o que viene de fuera, que nos arrastra igualmente. Muchos se buscan ocultamente a sí mismos en las cosas que hacen, y no lo saben. Parecen también estar en buena paz cuando las cosas se hacen según su querer. Por la diversidad de pareceres y opiniones nacen con bastante frecuencia disensiones entre amigos y ciudadanos, entre religiosos y devotos.
Antiqua consuetudo difficulter relinquitur et ultra proprium videre nemo libenter ducitur. Si rationi tuæ magis inniteris vel industriæ, quam virtuti subjectivæ Jesu Christi, raro et tarde eris homo illuminatus, quia Deus vult nos sibi perfecte subjici, et omnem rationem per inflammatum amorem transcendere.
La costumbre antigua se deja con dificultad, y nadie se deja llevar de buena gana más allá de su propio parecer. Si te apoyas más en tu razón o en tu industria que en la virtud de la sujeción a Jesucristo, rara vez y tarde serás hombre iluminado; porque Dios quiere que nos sujetemos perfectamente a él y que trascendamos toda razón por un amor inflamado.
Fuente del texto original: Texto latino: The Latin Library (thelatinlibrary.com), marcado como dominio público; se han corregido sus erratas evidentes, y donde a esta edición le faltan palabras se traduce lo que dice.