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‹ El Corpus Hermeticum y la Tabla Esmeralda (Selección)
Filosofía griega y hermetismo · El Corpus Hermeticum y la Tabla Esmeralda (Selección)

Tratado VI

Ὅτι ἐν μόνῳ τῷ Θεῷ τὸ ἀγαθόν ἐστιν — Que solo en Dios está el Bien

1

Τὸ ἀγαθόν, ὦ Ἀσκληπιέ, ἐν οὐδενί ἐστιν, εἰ μὴ ἐν μόνῳ τῷ θεῷ, μᾶλλον δὲ τὸ ἀγαθὸν αὐτός ἐστιν ὁ θεὸς ἀεί· εἰ δὲ οὕτως, οὐσίαν εἶναι δεῖ πάσης κινήσεως καὶ γενέσεως (ἔρημον δὲ οὐδέν ἐστιν αὐτῆς), περὶ δὲ αὐτὴν στατικὴν ἐνέργειαν ἔχουσαν, ἀνενδεῆ καὶ ἀπέριττον, πληρεστάτην, χορηγόν, ἐν δὲ ἀρχῇ πάντων· πᾶν γὰρ τὸ χορηγοῦν ἀγαθὸν ὅταν λέγω, καὶ πάντα καὶ ἀεὶ ἀγαθόν ἐστι. τοῦτο δὲ ἐν οὐδενὶ ἄλλῳ πρόσεστιν, εἰ μὴ μόνῳ τῷ θεῷ· οὔτε γὰρ ἐνδεής ἐστί τινος, ἵνα ἐπιθυμήσας αὐτὸ κτήσασθαι κακὸς γένηται, οὔτε τῶν ὄντων οὐδὲν ἀπόβλητόν ἐστιν αὐτῷ, ὃ ἀποβαλὼν λυπηθήσεται (λύπη γὰρ κακίας μέρος) οὔτε κρεῖττον αὐτοῦ ἐστιν οὐδέν, ὑφ’ οὗ πολεμηθήσεται (οὐδὲ σύζυγόν ἐστιν αὐτῷ τὸ ἀδικηθῆναι), οὔτε κάλλιον, καὶ διὰ τοῦτο αὐτοῦ ἐρασθήσεται, οὔτε ἀνήκοον, ᾧ ὀργισθήσεται, οὔτε σοφώτερον, ὃ ζηλώσει.

El Bien, oh Asclepio, no está en ninguna cosa sino únicamente en Dios; o, mejor dicho, el Bien es siempre Dios mismo. Y siendo así, debe ser la esencia de todo movimiento y de toda generación —pues nada está desprovisto de ella—, pero poseyendo en torno a sí una energía estática e inmóvil, sin carencia de nada y sin exceso superfluo, plenísima, proveedora de todo, situada en el principio de todas las cosas. Porque cuando digo que todo lo que provee es bueno, digo que es bueno en todo y siempre. Y esto no pertenece a ningún otro sino solo a Dios: pues Él no carece de nada, de modo que al desear adquirirlo pudiera volverse malo; ni hay entre los seres nada que Él pueda perder y por cuya pérdida hubiera de entristecerse —pues la tristeza es parte de la maldad—; ni hay nada superior a Él por lo cual pudiera ser combatido —ni cabe en Él sufrir injusticia—; ni hay nada más hermoso que Él de lo cual pudiera enamorarse, ni nada desobediente contra lo cual pudiera airarse, ni nada más sabio de lo cual pudiera sentir celos.

2

τούτων δὲ μὴ ὄντος τῇ οὐσίᾳ μηδενός, τί ὑπολείπεται ἢ μόνον τὸ ἀγαθόν; ὥσπερ γὰρ οὐδὲν τῶν ἄλλων ἐν τῇ τοιαύτῃ οὐσίᾳ, οὕτως ἐν οὐδενὶ τῶν ἄλλων τὸ ἀγαθὸν εὑρεθήσεται· ἐν πᾶσι γὰρ τὰ ἄλλα πάντα ἐστί, καὶ ἐν τοῖς μικροῖς καὶ ἐν τοῖς μεγάλοις καὶ ἐν τοῖς καθ’ ἓν καὶ ἐν αὐτῷ τῷ ζῴῳ τῷ πάντων μείζονι καὶ δυνατωτάτῳ· παθῶν γὰρ πλήρη τὰ γεννητά, αὐτῆς τῆς γενέσεως παθητῆς οὔσης· ὅπου δὲ πάθος, οὐδαμοῦ τὸ ἀγαθόν· ὅπου δὲ τὸ ἀγαθόν, οὐδαμοῦ οὐδὲ ἓν πάθος, ὅπου γὰρ ἡμέρα, οὐδαμοῦ νύξ, ὅπου δὲ νύξ, οὐδαμοῦ ἡμέρα· ὅθεν ἀδύνατον ἐν γενέσει εἶναι τὸ ἀγαθόν, ἐν μόνῳ δὲ τῷ ἀγεννήτῳ. ὥσπερ δὲ μετουσία πάντων ἐστὶν ἐν τῇ ὕλῃ δεδομένη, οὕτω καὶ τοῦ ἀγαθοῦ. τοῦτον τὸν τρόπον ἀγαθὸς ὁ κόσμος, καθὰ καὶ αὐτὸς πάντα ποιεῖ, ὡς ἐν τῷ μέρει τοῦ ποιεῖν ἀγαθὸς εἶναι. ἐν δὲ τοῖς ἄλλοις πᾶσιν οὐκ ἀγαθός· καὶ γὰρ παθητός ἐστι, καὶ κινητός, καὶ παθητῶν ποιητής.

No existiendo, pues, ninguna de estas afecciones en su Esencia, ¿qué resta sino únicamente el Bien? Y así como ninguna de las demás cosas se halla en tal Esencia, así tampoco el Bien podrá hallarse en ninguna de las demás cosas; porque en todas las demás están todas esas afecciones, tanto en las pequeñas como en las grandes, tanto en cada una en particular como en este mismo Viviente cósmico que es el mayor y más poderoso de todos. En efecto, las cosas engendradas están llenas de pasiones [pathôn plḗrē], por ser pasible la generación misma; y donde hay pasión, en ninguna parte está el Bien; y donde está el Bien, en ninguna parte hay una sola pasión. Porque donde es de día, en ningún lugar es de noche, y donde es de noche, en ningún lugar es de día. Por ende, es imposible que el Bien exista en la generación, sino únicamente en lo Inengendrado. Sin embargo, así como en la materia ha sido dada participación [metousía] de todas las cosas, así también ha sido dada participación del Bien. De este modo el cosmos es bueno en cuanto él mismo hace también todas las cosas; así que en lo tocante al hacer es bueno, mas en todo lo demás no es bueno, puesto que es pasible, está sujeto a movimiento y es hacedor de seres pasibles.✦

3

ἐν δὲ τῷ ἀνθρώπῳ κατὰ σύγκρισιν τὸ ἀγαθὸν τοῦ κακοῦ τέτακται· τὸ γὰρ μὴ λίαν κακόν, ἐνθάδε τὸ ἀγαθόν ἐστι, τὸ δὲ ἐνθάδε ἀγαθόν, μόριον τοῦ κακοῦ τὸ ἐλάχιστον. ἀδύνατον οὖν τὸ ἀγαθὸν ἐνθάδε καθαρεύειν τῆς κακίας· κακοῦται γὰρ ἐνθάδε τὸ ἀγαθόν· κακούμενον γὰρ οὐκέτι ἀγαθὸν μένει· μὴ μεῖναν δέ, κακὸν γίνεται. ἐν μόνῳ ἄρα τῷ θεῷ τὸ ἀγαθόν ἐστιν, ἢ αὐτός ἐστιν ὁ θεὸς τὸ ἀγαθόν. μόνον οὖν, ὦ Ἀσκληπιέ, τὸ ὄνομα τοῦ ἀγαθοῦ ἐν ἀνθρώποις, τὸ δὲ ἔργον οὐδαμοῦ· ἀδύνατον γάρ· οὐ γὰρ χωρεῖ σῶμα ὑλικόν, τὸ παντόθεν ἐσφιγμένον κακίᾳ καὶ πόνοις καὶ ἀλγηδόσι καὶ ἐπιθυμίαις καὶ ὀργαῖς καὶ ἀπάταις καὶ δόξαις ἀνοήτοις. καὶ τὸ πάντων κάκιστόν ἐστιν, ὦ Ἀσκληπιέ, ὅτι ἕκαστον τούτων τῶν προειρημένων ἐμπεπίστευται ἐνθάδε τὸ μέγιστον εἶναι ἀγαθόν, τὸ μᾶλλον ἀνυπέρβλητον κακόν. ἡ γαστριμαργία, ἡ τῶν κακῶν πάντων χορηγὸς... ἡ πλάνη ἡ ἀπουσία ἐνθάδε τοῦ ἀγαθοῦ ἐστι.

En el ser humano, por su parte, lo «bueno» se determina por comparación con el mal; pues aquí abajo se tiene por bien lo que no es excesivamente malo, y lo que aquí se llama bien es la porción mínima del mal. Es imposible, por tanto, que el bien de aquí abajo esté limpio de maldad, pues aquí el bien se adultera con el mal, y al adulterarse deja de permanecer bueno, y al no permanecer bueno se vuelve malo. En consecuencia, solo en Dios está el Bien, o Dios mismo es el Bien. Entre los hombres, por tanto, oh Asclepio, solo se halla el nombre del Bien, mas su realidad efectiva en ninguna parte, pues es imposible: no lo admite el cuerpo material, oprimido por todas partes por la maldad, las fatigas, los dolores, los deseos, las iras, los engaños y las opiniones insensatas. Y lo peor de todo, oh Asclepio, es que cada una de estas cosas recién mencionadas es creída aquí abajo como el mayor bien, cuando es más bien un mal insuperable: la gula, proveedora de todos los males, y el error, que es aquí la ausencia del Bien.

4

κἀγὼ δὲ χάριν ἔχω τῷ θεῷ, τῷ εἰς νοῦν μοι βαλόντι κἂν περὶ τῆς γνώσεως τοῦ ἀγαθοῦ, ὅτι ἀδύνατόν ἐστιν αὐτὸ ἐν τῷ κόσμῳ εἶναι. ὁ γὰρ κόσμος πλήρωμά ἐστι τῆς κακίας, ὁ δὲ θεὸς τοῦ ἀγαθοῦ, ἢ τὸ ἀγαθὸν τοῦ θεοῦ.... αἱ γὰρ ἐξοχαὶ τῶν καλῶν περὶ αὐτοῦ εἰσι τὴν οὐσίαν· φαίνονται καὶ καθαρώτεραι καὶ εἰλικρινέστεραι τάχα που καὶ αὐταὶ αἱ οὖσαι ἐκείνου. τολμητέον γὰρ εἰπεῖν, ὦ Ἀσκληπιέ, ὅτι ἡ οὐσία τοῦ θεοῦ, εἴγε οὐσίαν ἔχει, τὸ καλόν ἐστι, τὸ δὲ καλὸν καὶ ἀγαθὸν ἐν οὐδενὶ ἔστι καταλαβέσθαι τῶν ἐν τῷ κόσμῳ· πάντα γὰρ τὰ ὀφθαλμῷ ὑποπίπτοντα εἴδωλά ἐστι καὶ ὥσπερ σκιαγραφίαι· τὰ δὲ μὴ ὑποπίπτοντα, μάλιστα δὲ ἡ τοῦ καλοῦ καὶ τοῦ ἀγαθοῦ..... καὶ ὥσπερ ὀφθαλμὸς οὐ δύναται τὸν θεὸν ἰδεῖν, οὕτως οὐδὲ τὸ καλὸν καὶ τὸ ἀγαθόν. ταῦτα γὰρ μέρη τοῦ θεοῦ ἐστιν ὁλόκληρα, ἴδια αὐτοῦ μόνου, οἰκεῖα, ἀχώριστα, ἐρασμιώτατα, ὧν ἢ αὐτὸς ὁ θεὸς ἐρᾷ ἢ αὐτὰ τοῦ θεοῦ ἐρᾷ.

Y yo por mi parte doy gracias a Dios, que puso en mi intelecto siquiera este conocimiento acerca del Bien: que es imposible que él exista plenamente en el mundo. Porque el mundo es la plenitud [plḗrōma] del mal, mientras que Dios es la plenitud del Bien, o el Bien es la plenitud de Dios; pues las eminencias de las cosas bellas están en torno a la esencia misma de Él, y aparecen más puras y más sinceras, siendo acaso las potencias mismas de Aquel. Hay que atreverse a decir, en efecto, oh Asclepio, que la esencia de Dios —si es que Él tiene esencia— es lo Bello [tò kalón], y que lo Bello y el Bien no es posible aprehenderlos en ninguno de los seres que están en el mundo. Pues todas las cosas que caen bajo la vista son simulacros [eídōla] y como pinturas de sombras [skiagraphíai], mientras que las que no caen bajo la vista son las realidades verdaderas, sobre todo la esencia de lo Bello y del Bien. Y así como el ojo corporal no puede ver a Dios, tampoco puede ver lo Bello y el Bien; pues estos son partes íntegras de Dios, propias de Él solo, familiares, inseparables, amabilísimas, de las cuales o bien Dios mismo está enamorado o bien ellas están enamoradas de Dios.✦

5

εἰ δύνασαι νοῆσαι τὸν θεόν, νοήσεις τὸ καλὸν καὶ ἀγαθόν, τὸ ὑπέρλαμπρον, τὸ ὑπερλαμπόμενον ὑπὸ τοῦ θεοῦ· ἐκεῖνο γὰρ τὸ κάλλος ἀσύγκριτον, καὶ ἐκεῖνο τὸ ἀγαθὸν ἀμίμητον, ὥσπερ καὶ αὐτὸς ὁ θεός. ὡς οὖν τὸν θεὸν νοεῖς, οὕτω καὶ τὸ καλὸν καὶ ἀγαθὸν νόει· ἀκοινώνητα γὰρ ταῦτα τοῖς ἄλλοις τῶν ἄλλων ζῴων ἐστί, διὰ τὸ ἀχώριστα εἶναι τοῦ θεοῦ. ἐὰν περὶ τοῦ θεοῦ ζητῇς, καὶ περὶ τοῦ καλοῦ ζητεῖς. μία γάρ ἐστιν εἰς αὐτὸ ἀποφέρουσα ὁδός, ἡ μετὰ γνώσεως εὐσέβεια·

Si puedes comprender a Dios con el intelecto, comprenderás lo Bello y el Bien, lo sobremanera resplandeciente, lo que desborda de luz iluminado por Dios; porque aquella Belleza es incomparable y aquel Bien es inimitable, como lo es Dios mismo. Así pues, tal como comprendes a Dios, así también comprende lo Bello y el Bien. Ellos son incomunicables a los demás seres vivientes, por ser inseparables de Dios. Si buscas acerca de Dios, buscas también acerca de lo Bello; pues uno solo es el camino que conduce hasta ello: la piedad acompañada de conocimiento [he metà gnṓseōs eusébeia].✦

6

ὅθεν οἱ ἀγνοοῦντες καὶ μὴ ὁδεύσαντες τὴν περὶ τῆς εὐσεβείας ὁδόν, καλὸν καὶ ἀγαθὸν τολμῶσι λέγειν ἄνθρωπον, μηδὲ ὄναρ θεασάμενον εἴ τί ἐστιν ἀγαθόν, ἀλλὰ παντὶ κακῷ προειλημμένον, καὶ τὸ κακὸν πιστεύσαντα ἀγαθὸν εἶναι καὶ οὕτως αὐτῷ χρώμενον ἀκορέστερον καὶ φοβούμενον αὐτοῦ στερηθῆναι, πάντα δὲ ἀγωνιζόμενον, ἵνα μὴ μόνον ἔχῃ ἀλλὰ καὶ ἐπαύξῃ. τοιαῦτα τὰ ἀνθρώπεια ἀγαθὰ καὶ τὰ καλά, ὦ Ἀσκληπιέ, ἃ οὔτε φυγεῖν δυνάμεθα οὔτε μισῆσαι· τὸ γὰρ πάντων χαλεπώτατον, ὅτι χρείαν αὐτῶν ἔχομεν καὶ ζῆν τούτων χωρὶς οὐ δυνάμεθα.

De ahí que quienes están en la ignorancia y no han recorrido el camino de la piedad se atrevan a llamar «bello y bueno» [kalòs kaì agathós] al hombre vulgar, que ni siquiera en sueños ha contemplado qué cosa sea el Bien, sino que está apresado por todo mal y ha creído que el mal es bien, y así se sirve de él insaciablemente y teme verse privado de él, luchando por todos los medios no solo para conservarlo sino incluso para acrecentarlo. Tales son los bienes y las bellezas humanas, oh Asclepio, de las cuales no podemos huir del todo ni aborrecerlas por completo; pues lo más duro de todo es que tenemos necesidad de ellas para subsistir y no podemos vivir corporalmente sin ellas.

Fuente del texto original: Texto griego: Gustav Parthey, Hermetis Trismegisti Poemander, Berlín, Fr. Nicolai, 1854 (dominio público). Texto latino: Johannes Petreius, De Alchemia (Tabula Smaragdina), Núremberg, 1541 (dominio público). Traducción española y notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).