Tania, Sháar ha-Yijud ve-ha-Emuná · Sección 1
תַּנְיָא, שַׁעַר הַיִּחוּד וְהָאֱמוּנָה, סִימָן א׳
לְהָבִין מְעַט מִזְּעֵר מַה שֶּׁכָּתוּב בַּזֹּהַר, דִּ״שְׁמַע יִשְׂרָאֵל כוּ׳״ – הוּא ״יִחוּדָא עִילָּאָה״, וּ״בָרוּךְ שֵׁם כְּבוֹד מַלְכוּתוֹ לְעוֹלָם וָעֶד״ – הוּא ״יִחוּדָא תַּתָּאָה״:
Para comprender un poco de lo que está escrito en el Zóhar: que «Escucha, Israel, etc.» es la «unificación superior» (yijudá ilaá), y «Bendito sea el nombre de la gloria de Su reino por siempre jamás» es la «unificación inferior» (yijudá tataá).
וְיָדַעְתָּ הַיּוֹם וַהֲשֵׁבוֹתָ אֶל לְבָבֶךָ, כִּי ה׳ הוּא הָאֱלֹהִים בַּשָּׁמַיִם מִמַּעַל וְעַל הָאָרֶץ מִתָּחַת – אֵין עוֹד. וְצָרִיךְ לְהָבִין: וְכִי תַעֲלֶה עַל דַּעְתְּךָ שֶׁיֵּשׁ אֱלֹהִים נִשְׁרֶה בַּמַּיִם מִתַּחַת לָאָרֶץ, שֶׁצָּרִיךְ לְהַזְהִיר כָּל כָּךְ ״וַהֲשֵׁבוֹתָ אֶל לְבָבֶךָ״?
«Y sabrás hoy, y harás volver a tu corazón, que el Eterno es Dios (Elohim) en los cielos arriba y sobre la tierra abajo; no hay otro» [Dt 4:39]. Y es necesario entender: ¿acaso se te ocurriría que hay un dios hundido en las aguas bajo la tierra, de modo que sea preciso advertir tanto: «y harás volver a tu corazón»?
הִנֵּה, כְּתִיב: ״לְעוֹלָם, ה׳, דְּבָרְךָ נִצָּב בַּשָּׁמָיִם״, וּפִירֵשׁ הַבַּעַל־שֵׁם־טוֹב זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה: כִּי ״דְּבָרְךָ״ שֶׁאָמַרְתָּ ״יְהִי רָקִיעַ בְּתוֹךְ הַמָּיִם וְגוֹ׳״ – תֵּיבוֹת וְאוֹתִיּוֹת אֵלּוּ, הֵן נִצָּבוֹת וְעוֹמְדוֹת לְעוֹלָם בְּתוֹךְ רְקִיעַ הַשָּׁמַיִם, וּמְלוּבָּשׁוֹת בְּתוֹךְ כָּל הָרְקִיעִים לְעוֹלָם לְהַחֲיוֹתָם, כְּדִכְתִיב: ״וּדְבַר אֱלֹהֵינוּ יָקוּם לְעוֹלָם״, ״וּדְבָרָיו חָיִים וְקַיָּימִים לָעַד כוּ׳״, כִּי אִילּוּ הָיוּ הָאוֹתִיּוֹת מִסְתַּלְּקוֹת כְּרֶגַע חַס וְשָׁלוֹם וְחוֹזְרוֹת לִמְקוֹרָן, הָיוּ כָּל הַשָּׁמַיִם אַיִן וָאֶפֶס מַמָּשׁ, וְהָיוּ כְּלֹא הָיוּ כְּלָל, וּכְמוֹ קוֹדֶם מַאֲמַר ״יְהִי רָקִיעַ כוּ׳״ מַמָּשׁ.
He aquí que está escrito: «Para siempre, Eterno, Tu palabra está firme en los cielos» [Sal 119:89], y el Baal Shem Tov, de bendita memoria, lo explicó así: «Tu palabra», la que dijiste, «Haya un firmamento en medio de las aguas, etc.» [Gn 1:6]: estas palabras y letras permanecen firmes y de pie para siempre en el firmamento de los cielos, y están revestidas en todos los firmamentos para siempre a fin de darles vida, como está escrito: «y la palabra de nuestro Dios se mantendrá para siempre» [Is 40:8], «y sus palabras son vivas y permanentes para siempre, etc.». Pues si las letras se retiraran por un instante (¡que Dios nos libre!) y regresaran a su fuente, todos los cielos serían literalmente nada y vacío, y serían como si no hubieran existido jamás, exactamente como antes del dicho «Haya un firmamento, etc.».
וְכֵן בְּכָל הַבְּרוּאִים שֶׁבְּכָל הָעוֹלָמוֹת עֶלְיוֹנִים וְתַחְתּוֹנִים, וַאֲפִילוּ אֶרֶץ הַלֵּזוּ הַגַּשְׁמִית וּבְחִינַת דּוֹמֵם מַמָּשׁ, אִילּוּ הָיוּ מִסְתַּלְּקוֹת מִמֶּנָּה כְּרֶגַע חַס וְשָׁלוֹם הָאוֹתִיּוֹת מֵעֲשָׂרָה מַאֲמָרוֹת שֶׁבָּהֶן נִבְרֵאת הָאָרֶץ בְּשֵׁשֶׁת יְמֵי בְרֵאשִׁית, הָיְתָה חוֹזֶרֶת לְאַיִן וָאֶפֶס מַמָּשׁ, כְּמוֹ לִפְנֵי שֵׁשֶׁת יְמֵי בְרֵאשִׁית מַמָּשׁ.
Y lo mismo sucede con todas las criaturas de todos los mundos, superiores e inferiores, e incluso esta tierra material, que es literalmente del nivel de lo inanimado: si se retiraran de ella por un instante (¡que Dios nos libre!) las letras de los diez dichos con los que fue creada la tierra en los seis días de la creación, volvería a ser nada y vacío, literalmente como antes de los seis días de la creación.
וְזֶהוּ שֶׁאָמַר הָאֲרִ״י זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה, שֶׁגַּם בְּדוֹמֵם מַמָּשׁ, כְּמוֹ אֲבָנִים וְעָפָר וּמַיִם, יֵשׁ בְּחִינַת נֶפֶשׁ וְחַיּוּת רוּחָנִית. דְּהַיְינוּ, בְּחִינַת הִתְלַבְּשׁוּת אוֹתִיּוֹת הַדִּבּוּר מֵעֲשָׂרָה מַאֲמָרוֹת הַמְחַיּוֹת וּמְהַוּוֹת אֶת הַדּוֹמֵם, לִהְיוֹת יֵשׁ מֵאַיִן וָאֶפֶס שֶׁלִּפְנֵי שֵׁשֶׁת יְמֵי בְרֵאשִׁית.
Y esto es lo que dijo el Arí, de bendita memoria: que también en lo inanimado mismo, como las piedras, el polvo y el agua, hay un nivel de alma y de vitalidad espiritual. Es decir, el nivel del revestimiento de las letras del habla, de los diez dichos, que dan vida y existencia a lo inanimado, de modo que sea algo existente a partir de la nada y el vacío que había antes de los seis días de la creación.✦
El Arí es Rabí Itsják Luria (siglo XVI); «de bendita memoria» traduce la fórmula abreviada zijrono li-vraja.
וְאַף שֶׁלֹּא הוּזְכַּר שֵׁם ״אֶבֶן״ בַּעֲשָׂרָה מַאֲמָרוֹת שֶׁבַּתּוֹרָה, אַף־עַל־פִּי־כֵן, נִמְשָׁךְ חַיּוּת לָאֶבֶן עַל יְדֵי צֵירוּפִים וְחִילּוּפֵי אוֹתִיּוֹת, הַמִּתְגַּלְגְּלוֹת בְּרל״א שְׁעָרִים פָּנִים וְאָחוֹר, כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב בְּסֵפֶר יְצִירָה, עַד שֶׁמִּשְׁתַּלְשֵׁל מֵעֲשָׂרָה מַאֲמָרוֹת וְנִמְשָׁךְ מֵהֶן צֵירוּף שֵׁם ״אֶבֶן״, וְהוּא חַיּוּתוֹ שֶׁל הָאֶבֶן.
Y aunque el nombre «piedra» (even) no se mencionó en los diez dichos de la Torá, con todo la vitalidad se extiende a la piedra mediante combinaciones y permutaciones de letras, que giran por los 231 portales, hacia adelante y hacia atrás, como está escrito en el Libro de la Formación (Sefer Yetsirá), hasta que desciende de los diez dichos y de ellos se extrae la combinación del nombre «piedra», y esa es la vitalidad de la piedra.✦
Los «231 portales» (rl"a shearim) son las combinaciones de pares de las 22 letras (22×21/2 = 231), según Sefer Yetsirá 2:4.
וְכֵן בְּכָל הַנִּבְרָאִים שֶׁבָּעוֹלָם, הַשֵּׁמוֹת שֶׁנִּקְרָאִים בָּהֶם בִּלְשׁוֹן הַקֹּדֶשׁ – הֵן הֵן אוֹתִיּוֹת הַדִּבּוּר, הַמִּשְׁתַּלְשְׁלוֹת מִמַּדְרֵגָה לְמַדְרֵגָה מֵעֲשָׂרָה מַאֲמָרוֹת שֶׁבַּתּוֹרָה, עַל יְדֵי חִילּוּפִים וּתְמוּרוֹת הָאוֹתִיּוֹת בְּרל״א שְׁעָרִים, עַד שֶׁמַּגִּיעוֹת וּמִתְלַבְּשׁוֹת בְּאוֹתוֹ נִבְרָא לְהַחֲיוֹתוֹ.
Y así sucede con todos los seres creados del mundo: los nombres con que se los llama en la lengua santa son precisamente las letras del habla que descienden de grado en grado desde los diez dichos de la Torá, mediante permutaciones y sustituciones de las letras en los 231 portales, hasta que llegan y se revisten en esa criatura para darle vida.
לְפִי שֶׁאֵין פְּרָטֵי הַנִּבְרָאִים יְכוֹלִים לְקַבֵּל חַיּוּתָם מֵעֲשָׂרָה מַאֲמָרוֹת עַצְמָן שֶׁבַּתּוֹרָה, שֶׁהַחַיּוּת הַנִּמְשָׁךְ מֵהֶן עַצְמָן – גָּדוֹל מְאֹד מִבְּחִינַת הַנִּבְרָאִים פְּרָטִיִּים, וְאֵין כֹּחַ בָּהֶם לְקַבֵּל הַחַיּוּת, אֶלָּא עַל יְדֵי שֶׁיּוֹרֵד הַחַיּוּת וּמִשְׁתַּלְשֵׁל מִמַּדְרֵגָה לְמַדְרֵגָה פְּחוּתָה מִמֶּנָּה, עַל יְדֵי חִילּוּפִים וּתְמוּרוֹת הָאוֹתִיּוֹת, וְגִימַטְרִיָּאוֹת שֶׁהֵן חֶשְׁבּוֹן הָאוֹתִיּוֹת, עַד שֶׁיּוּכַל לְהִתְצַמְצֵם וּלְהִתְלַבֵּשׁ וּלְהִתְהַוּוֹת מִמֶּנּוּ נִבְרָא פְּרָטִי.
Porque las criaturas particulares no pueden recibir su vitalidad directamente de los diez dichos mismos de la Torá, ya que la vitalidad que se extiende de ellos mismos es muy grande respecto del nivel de las criaturas particulares, y estas no tienen fuerza para recibir esa vitalidad sino cuando la vitalidad desciende y desciende de grado en grado, a un nivel inferior a aquel, mediante permutaciones y sustituciones de las letras y mediante guematrías, que son el cómputo de las letras, hasta que pueda contraerse, revestirse y originarse de ella una criatura particular.
וְזֶה שְׁמוֹ אֲשֶׁר יִקְרְאוּ לוֹ בִּלְשׁוֹן הַקֹּדֶשׁ, הוּא כְּלִי לַחַיּוּת הַמְצוּמְצָם בְּאוֹתִיּוֹת שֵׁם זֶה, שֶׁנִּשְׁתַּלְשֵׁל מֵעֲשָׂרָה מַאֲמָרוֹת שֶׁבַּתּוֹרָה, שֶׁיֵּשׁ בָּהֶם כֹּחַ וְחַיּוּת לִבְרוֹא יֵשׁ מֵאַיִן, וּלְהַחֲיוֹתוֹ לְעוֹלָם, דְּ״אוֹרַיְיתָא וְקוּדְשָׁא בְּרִיךְ הוּא כּוּלָּא חַד״:
Y este nombre con que la llaman en la lengua santa es el recipiente de la vitalidad contraída en las letras de ese nombre, que descendió de los diez dichos de la Torá, los cuales tienen poder y vitalidad para crear algo existente a partir de la nada y para darle vida por siempre, pues «la Torá y el Santo, bendito sea, son todo uno».✦
Fórmula zohárica: «oraita ve-kudsha berij hu kula jad» (arameo).
Fuente del texto original: Texto hebreo (corpus digital de Sefaria, Sefaria-Export): Kéter Shem Tov según «Keter Shem Tov, Zalkevo 1794-5»; Tzavaat ha-Rivash según «Warsaw, 1913»; Maguid Devarav le-Yaakov según «Koretz, 1781»; Tzetel Katán según «Noam Elimelech, Lvov, 1788»; Kedushat Leví según «Munkatch 1939»: dominio público. Tania según la edición de Kehot Publication Society, licencia CC BY-NC (uso no comercial, con atribución); en el Tania se han suprimido las marcas del ciclo de estudio diario. Traducción española y notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).